En una base plástica, a modo de círculo central, hay una montón de pelotitas esperando. En 4 lugares equidistantes hay 4 pequeñas ranas con una palanca en su parte superior. Cada jugador elige una rana. Cuando el jugador acciona la palanca, la rana se estira hacia el centro y "traga" pelotitas. Se sigue repetidamente este procedimiento hasta que no queda ninguna bola disponible. El que atrapa más pelotitas, resulta ganador.
Cuando mi ahijado -de 4 años- gana, festeja enérgicamente. En la segunda o tercera jugada, luego del recuento, nos encontramos con que cada uno había sacado 10 pelotitas...
¡Ganamos los dos!, gritó. Y festejó también.
Si él no me hubiese anticipado, probablemente yo hubiese dicho: empatamos, no ganó nadie.
¿En qué momento nos enseñaron que empatar es no ganar? Esta es la lógica de la desigualdad: uno siempre tiene más, uno gana y el otro pierde, o en el mejor de los casos los dos ganan, pero a costa de un tercero. Así se maneja el mundo del capital, en el que los pibes por suerte, están menos contamidados.
domingo, 23 de septiembre de 2012
viernes, 21 de septiembre de 2012
Necesito expresar públicamente esto...
Desde que te conocí y cada vez que nos separamos, porque siempre tuviste que irte, te esperé como a ninguna otra.
Si alguna vez no te hice sentir única, disculpame, habrá sido porque no te destacaste como debieras y a mi no me gusta esa tibieza.
Espero que podamos seguir pasando juntos muchos 21 de Septiembre más, aunque sé que en unos meses cuando llegue el otro, de nuevo, te vas a ir.
Esto va exclusivamente para vos, porque estoy seguro de que nadie te saludó y de que estarás cansada de que la gente te use como excusa para hacerse cumplidos entre ellos.
Felíz día, Primavera!
Desde que te conocí y cada vez que nos separamos, porque siempre tuviste que irte, te esperé como a ninguna otra.
Si alguna vez no te hice sentir única, disculpame, habrá sido porque no te destacaste como debieras y a mi no me gusta esa tibieza.
Espero que podamos seguir pasando juntos muchos 21 de Septiembre más, aunque sé que en unos meses cuando llegue el otro, de nuevo, te vas a ir.
Esto va exclusivamente para vos, porque estoy seguro de que nadie te saludó y de que estarás cansada de que la gente te use como excusa para hacerse cumplidos entre ellos.
Felíz día, Primavera!
sábado, 15 de septiembre de 2012
Cuando la cosa se pone triste, los instrumentos lo sienten, y lo sienten
peor que uno... La guitarra sufre con los acordes menores que suenan y
suenan sin dejarle ni un lugarcito a la alegría de un Sol mayor. Y el
cajón, que de sus propios sonidos no conoce más que la alegría, se muere
de indiferencia.
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