domingo, 16 de junio de 2013

Felíz día del Padre político

De repente estoy en un lugar tumultuoso caminando entre la gente, y ya sin poder avanzar, la encuentro sola, sentada en una silla como apichonada. La miro extrañado sin saber qué hacer. Sonríe, y entonces la abrazo. Ella me abraza más fuerte.
Y ahí nomás, con lágrimas de uno y otro entremezcladas, le digo: ¡gracias!. Gracias por todos estos logros (los enumero). También le agradezco enérgicamente por ese padre político que se dio al Pueblo, como si ella pudiese hacerle llegar mis palabras.
Después, rompiendo protocolos, caminamos hasta una sala llena de pibes y pibas, donde todos hablamos quién sabe de qué hasta que irrumpe algún vigilante...

Me resulta muy difícil dejar de resaltar los errores y las contradicciones de las cosas que hago, de las cosas que apoyo, de las cosas en las que creo. Pero hoy no tengo ganas de ser objetivo, hoy me quedo con mi subjetividad que me regaló este sueño.

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