jueves, 20 de noviembre de 2014

¡Se ofrece, se necesita!

En el mercado de los sentidos del siglo XXI...
escasean oídos,
sobran lenguas,
las narices se entregan como regalo,
la piel solo se ofrece curtida
y los ojos, no incluyen párpados...

martes, 24 de septiembre de 2013

Pregunta la noche

A quién le ganaste vos, ciudad gigante?
A quién le ganaste, que hay que peleártela tan desde el fondo?
O hablemos de números, ciudad careta.
A cuántos dejaste en el camino?
Cuántos te persiguen?
Cuántos se ilusionan?
Cuántos se esperanzan?
Cuántos olvidan?
Cuántos se esconden de miedo?
Cuántos encuentran la soledad de tu eternísimo movimiento?
Cuántos se descubren en el medio de la nada, llenos de todo, pero sin nadie?
Sos una condena de prosperidad.

martes, 9 de julio de 2013

La vida es un laberinto con dos entradas. En un extremo estás vos y en el otro el sentido de tu existencia.
Si el viento sopla con suerte, quizás, se encuentren en algún pasillo.

domingo, 16 de junio de 2013

Felíz día del Padre político

De repente estoy en un lugar tumultuoso caminando entre la gente, y ya sin poder avanzar, la encuentro sola, sentada en una silla como apichonada. La miro extrañado sin saber qué hacer. Sonríe, y entonces la abrazo. Ella me abraza más fuerte.
Y ahí nomás, con lágrimas de uno y otro entremezcladas, le digo: ¡gracias!. Gracias por todos estos logros (los enumero). También le agradezco enérgicamente por ese padre político que se dio al Pueblo, como si ella pudiese hacerle llegar mis palabras.
Después, rompiendo protocolos, caminamos hasta una sala llena de pibes y pibas, donde todos hablamos quién sabe de qué hasta que irrumpe algún vigilante...

Me resulta muy difícil dejar de resaltar los errores y las contradicciones de las cosas que hago, de las cosas que apoyo, de las cosas en las que creo. Pero hoy no tengo ganas de ser objetivo, hoy me quedo con mi subjetividad que me regaló este sueño.

domingo, 9 de junio de 2013

Ni el loro

No se si es qué el loro no sabe leer y escribir, o no sabe hablar. O sabe hacer todo eso pero no quiere decir.
¿O será que no hay loros?
En cualquier caso, no me importan los loros. Porque a fin de cuentas cuándo solo quedan loros, hagan lo que hagan, ahí sí que es triste.

viernes, 7 de junio de 2013

Reflejos del ser (parte 1)

 
  1. Se es entre paréntesis.
  2. Quién se expresa sin paréntesis en la expontaneidad de sus relatos, está decididamente practicando el arte de la impostura.
  3. En este contexto, los paréntesis son al texto lo que los gestos al acto verbal, en tanto representan una manifestación del inconsciente.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Advertencia para veletas militantes

Extracto de una carta anónima enviada a la AVM S.H. (Asociación de Veletas Militantes Sociedad de Hecho):

"Que aquellos "nuevos" detractores del Gobierno, que alguna vez apoyaron y/o fueron férreos defensores de este modelo de país, sepan que si no generan una alternativa política superadora y se quedan en la crítica vacía de propuestas, no hacen más que sumar a los intereses de los que quieren una Argentina para pocos y se arrodillan ante poderes contrarios al Pueblo. Sean conscientes, no lo ignoren, ¡asúmanlo! Hacerlo es tomar con responsabilidad la tarea de ser o sentirse oposición."

domingo, 23 de septiembre de 2012

Filosofía del empate

En una base plástica, a modo de círculo central, hay una montón de pelotitas esperando. En 4 lugares equidistantes hay 4 pequeñas ranas con una palanca en su parte superior. Cada jugador elige una rana. Cuando el jugador acciona la palanca, la rana se estira hacia el centro y "traga" pelotitas. Se sigue repetidamente este procedimiento hasta que no queda ninguna bola disponible. El que atrapa más pelotitas, resulta ganador.

Cuando mi ahijado -de 4 años- gana, festeja enérgicamente. En la segunda o tercera jugada, luego del recuento, nos encontramos con que cada uno había sacado 10 pelotitas...

¡Ganamos los dos!, gritó. Y festejó también.

Si él no me hubiese anticipado, probablemente yo hubiese dicho: empatamos, no ganó nadie.
¿En qué momento nos enseñaron que empatar es no ganar? Esta es la lógica de la desigualdad: uno siempre tiene más, uno gana y el otro pierde, o en el mejor de los casos los dos ganan, pero a costa de un tercero. Así se maneja el mundo del capital, en el que los pibes por suerte, están menos contamidados.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Necesito expresar públicamente esto...

Desde que te conocí y cada vez que nos separamos, porque siempre tuviste que irte, te esperé como a ninguna otra.
Si alguna vez no te hice sentir única, disculpame, habrá sido porque no te destacaste como debieras y a mi no me gusta esa tibieza.
Espero que podamos seguir pasando juntos muchos 21 de Septiembre más, aunque sé que en unos meses cuando llegue el otro, de nuevo, te vas a ir.
Esto va exclusivamente para vos, porque estoy seguro de que nadie te saludó y de que estarás cansada de que la gente te use como excusa para hacerse cumplidos entre ellos.

Felíz día, Primavera!

sábado, 15 de septiembre de 2012

Cuando la cosa se pone triste, los instrumentos lo sienten, y lo sienten peor que uno... La guitarra sufre con los acordes menores que suenan y suenan sin dejarle ni un lugarcito a la alegría de un Sol mayor. Y el cajón, que de sus propios sonidos no conoce más que la alegría, se muere de indiferencia.

jueves, 22 de marzo de 2012

Así de perverso

Es verdad que hay una serie de poderosos que fomentan y potencian el sistema capitalista. Los hay. Pero hoy el capitalismo es un mounstro con entidad propia. Se crió un gran cuervo que no duda en comernos los ojos a todos, y la única posibilidad de cambiarlo está en la capacidad de conciencia y organización de la mayoría. Es por eso que cuesta tanto, y que no alcanza con terminar con el poder económico concentrado.

Dividamos al mundo en dos, según la ley del 80-20:
20% de los poderosos: tienen una enorme influencia en la expansión de los efectos negativos del capitalismo. Si este 20% desapareciera, el capitalismo se encargaría de tomar gente del resto, para volverlos en poco tiempo parte de los nuevos poderosos. Así de perverso es.
80%, el resto: viven endeudándose con la vida, con las cosas simples, de esas que se disfrutan sin más, para actuar en pos del progreso. El progreso es, en un principio, satisfacer las necesidades básicas, y en una segunda y peligrosa instancia, lograr más y más confort. Comodidades que se pagan hoy en día dedicándole más tiempo al trabajo en detrimento del disfrute de la vida. El sistema te da más, pero te esclaviza más. Nuevamente, así de perverso es.

martes, 13 de marzo de 2012

Sobre el Tiempo

Durante la noche profunda, el tiempo es intemporal. Para los que esperan, infinito, un instante interminable que recuerda una y otra vez a la eternidad. Para los que la disfrutan, ínfimo, un momento fugaz casi imperceptible que anuncia la pronta llegada de un irremediable amanecer.

miércoles, 23 de junio de 2010

No se

Parado frente al pequeño espejo del baño, en la soledad que solo allí podía encontrar en aquel entonces, simplemente observo, mi persona y mi entorno. Inmediatamente una extraña sensación me invade; siento una clara separación entre el cuerpo y la conciencia. Creo percibirme desde afuera de mi mismo. Desde allí, me contemplo pero no me comprendo. Es como si mi mente borrara por un instante toda su estructura, liberándose de todo lo que hasta el momento parecía razonable, de todo aquello que fui aceptando a medida que crecí. El único vestigio de lucidez que me queda, alcanza para que una vorágine de cuestiones asalte mi entendimiento. Se solapan preguntas que me angustian: ¿qué soy?, ¿qué hago acá?, ¿por qué me siento así?.
Regreso. Siento que estoy nuevamente en la vida de los objetivos fabricados, esa que otros seres humanos me enseñaron a vivir.
Conciente de la experiencia que acabo de transitar, busco una explicación; pero no la encuentro y me aflige; siento que estoy loco.
¿Será que mis ocho o nueve años no me alcanzan para comprender lo que ha sucedido? 
Por supuesto que no. Dieciséis años después, tampoco puedo entender por qué aquella sensación sobreviene ocasionalmente para demostrarme que soy incapaz de explicarla.

domingo, 6 de junio de 2010

Minga que va

Al principio, en el frente, hay un pasillo largo y en penumbras, con una luz tan ténue que apenas permite percibir las sombras.
Al final, en el fondo, existe un panorama aún más desalentador. Austera escena de una habitación casi vacía con paredes pintadas de un blanco sucio y descascarado, un mantel a cuadros desgastado por el paso del tiempo tendido sobre una mesa redonda, algunas sillas de mimbre sin más detalles que dos o tres fibras rotas, y una cocina antigua y oxidada.
Poco antes de llegar al borde de la mesa, hay un plato de sopa solitario y humeante que lo espera. Pero él nunca llegará, porque la soledad también lo atrapó y sospecha que la mera compañía de aquel plato termine por romper esa condena.

viernes, 12 de febrero de 2010

Un título sin texto

Un árbol copudo repleto de hojas, con luz y sin sombra,
un libro en blanco que guarda en sus palabras el porqué de nuestra existencia,
una persona que jura pasar más lento que el tiempo,
los tres mosqueteros condenados a vivir sin sus espadas,
un rompecabezas eternamente inconcluso por haberse perdido la última pieza,
la vida y la muerte jugando a las escondidas sin encontrarse nunca,
una escalera caprichosa empeñada en bajar al mismo ritmo que uno sube,
un genio viviendo feliz,
la foto inmaculada de un arcoíris en blanco y negro.

lunes, 8 de febrero de 2010

Propuesta decente

Te invito a pensar, a observar, a mirar más allá.
Te invito a olvidarte un ratito de vos, y a acordarte de él.
Te invito a gritar hasta hacerte valer, a afrontar, a luchar.
Te invito a dejar de consumir imposibles, a apagar la TV.
Te invito a creer, a confiar, a entender que sí.
Te invito a buscar sin parar, a encontrar.
Te invito a (dejarte) explicar, a aprender, a enseñar.
Te invito a cultivar la actitud de progresar, a no caer en la mediocridad.
Te invito a parar de sufrir sin que lo diga un pastor, a vivir, ¡a ser feliz!
Te invito a crear,  a escribir un comienzo sin fin.
Te invito a intentar, a aceptar fracasar, a lograr.
Te invito a escuchar, a dejarte vencer si está bien y comprender.
Te invito a no prejuzgar, a descubrir, a aceptar.
Te invito a saber que hoy estás así, y mañana podés estar asá.
Te invito a dejar de quejarte, a involucrarte, a transformar la realidad.
Te invito a interrumpir la lectura, y a empezar a practicar.


En fin… te invito a romper la rutina, ¿venís?

miércoles, 20 de enero de 2010

Un alma lava a la otra

Y el día de la partida conoció la soledad, el silencio, la angustia de querer despertar de una realidad jamás soñada (literalmente, claro está). Experimentó la resignación, la sorpresa teñida de desilusión, la culpa, y otras tantas sensaciones derrotistas.
¡Aprendió!, gritaron aquellos que ya habían transitado los caminos de la desdicha.
¿No sería más fácil aprender solo de los éxitos? ¿A qué vida cruel se le ocurre enseñar a partir de los errores y las malas experiencias?
Y el día de la partida supo al fin lo que era el alma, y descubrió sus secretos, porque sufrió su ausencia. Él lo compara con un par de manos sucias. Si una olvida lavar a la otra, también esta quiera o no, dejará de ser lavada.

lunes, 18 de enero de 2010

Hilo de papel

Se cortó la cuerda infinita. El equilibrista cayó al suelo y el golpe fue terrible.
Quienes lo veían desde lo alto aseguraban que el desenlace era predecible, pero él vivía felíz en su camino tembloroso prefiriendo ignorar una posible caída, porque bajo sus piés se encontraba ese fino pero resistente hilo; amigo fiel, compañero de ruta, apoyo necesario y sobre todo, suficiente.
Durante años, ignorando que la eternidad es únicamente para unos pocos, el equilibrista solo caminó hacia adelante. Al fin y al cabo ese era su objetivo, avanzar sin detenerse. Y la cuerda nunca dudó en ser la firmeza bajo sus piés, y allí estuvo cada noche, sosteniendo al monótono artista de la vida.
Y cuando aquello sucedió, primó la desesperanza, el miedo, el caos. Es que esa cuerda, con un supuesto temple de acero, no era más que una simple soga a la que la confianza ciega del equilibrista había dado su carácter.
Y al ser expulsado de aquella vorágine cinética, ya en el suelo, su visión cambió.
No había habido tiempo de colocar una red de contención. Ya era tarde, sobraban los lamentos, las culpas, las súplicas. Había llegado la hora de recuperarse y aprender la lección.
Tan simple como estas últimas palabras, y tan imposible como la tarea de llevarlas a cabo.